Las virtudes
de la ortiga como alimento superan probablemente a las de las espinacas,
ya que, al contrario que estas, la ortiga no contiene oxalato sódico. Sin
embargo sí aporta otros beneficiosos elementos como el hierro o el silicio.
Además, contiene una importante cantidad de proteínas: de 6 a 8gr por cada
100gr de planta fresca y de 30 a 35gr si está seca; y vitaminas A, C y K.
En la obra "Secretos y Virtudes de las Plantas Medicinales" de Selecciones
del Reader's Digest se nos dice que no consumamos las semillas. También
Alan Sauri, en su libro "La Vida Autosuficiente" de Ed. Blume, advierte
"Desconfiad de las semillas: 10gr por día suprimen totalmente la orina".
Es un dato curioso, sobre todo teniendo en cuenta que una de las principales
propiedades reconocidas de la ortiga es su efecto diurético, para que nos
entendamos, las plantas diuréticas eliminan las toxinas de la sangre y a
menudo aumentan temporalmente la secreción de orina. Para evitar riesgos,
desechad las semillas al realizar cualquier plato o infusión con ortiga.
Medicinal
La principal
aplicación medicinal que le puede encontrar el excursionista a esta planta
es la utilización en caso de hemorragias nasales
en virtud de sus propiedades vasoconstrictoras (provoca la contracción de
los vasos sanguíneos). Para ello se debe introducir por la nariz una gasa
o un algodón empapado en el jugo de la planta. Esta misma propiedad la hace
útil, ingiriéndola en forma de infusión o jugo, en casos de menstruaciones
abundantes. De todas maneras, en situaciones de menstruaciones anormales,
hay que consultar al médico para conocer las causas del problema y no jugar
a los curanderos.
Además de estos, la ortiga tiene otros muchos usos, pues es una de las plantas
con más aplicaciones medicinales. En uso interno, como infusión o jugo,
se viene usando, gracias a sus propiedades depurativas (purifica la sangre
y ayuda a eliminar los desechos), diuréticas (colabora en la depuración
de la sangre al eliminar las toxinas) y alcalinizantes (provoca la alcalinización
de los fluidos orgánicos, especialmente de la sangre y la orina, facilitando
la eliminación de residuos ácidos que producen algunas enfermedades), para
afecciones reumáticas, hepáticas, gota, cálculos renales y arenillas en
la orina. También en las llamadas curas de primavera, que persiguen la desintoxicación
del organismo. El hierro y la clorofila, tan abundantes en esta planta,
estimulan la formación de glóbulos rojos, por eso es útil en anemias por
falta de hierro. También como reconstituyente en la convalecencia de otras
enfermedades y en caso de agotamiento o desnutrición.
También se usa en trastornos
de la digestión por insuficiencia de los órganos digestivos, ya que hace
trabajar al páncreas, al estómago y a la vesícula viliar; para curar diarreas;
como ayuda en casos de diabetes porque, sin llegar a ser un remedio mágico
que permita prescindir de la medicación, disminuye la cantidad de azúcar
en sangre.
Para aumentar la secreción de leche en las madres, además del uso interno,
se pueden aplicar externamente compresas empapadas en el jugo de la planta.
La ortiga también tiene una utilidad cosmética ya que embellece y limpia
la piel. En estos casos se suelen usar, sin prescindir del uso interno para
obtener mejores resultados, aplicaciones de compresas empapadas en el jugo
de la planta o el propio jugo usado como loción.
Está indicada en afecciones cutáneas como acné, eccemas y, según algunos,
incluso psoriasis.
La loción con decocción de raíz se recomienda contra la caspa, para el aclarado
como un acondicionador y, con muchísima frecuencia, contra la caída del
cabello. Probad si queréis, pero si fuera cierto no habría calvos en el
mundo. Me parece que a quienes se nos cae el pelo sólo nos queda convencernos
de que es un símbolo de virilidad.
Existe una aplicación más bestia y antigua que consiste en azotarse con
ella en la zona afectada por el reuma, la gota e incluso sarampión y escarlatina.
Preparación
El jugo es el sistema que aprovecha mejor las propiedades de la planta.
Se prensan las ortigas o se pasan por la licuadora.
Para las infusiones, se recomiendan dos cucharaditas de hojas en 1/4 de
litro de agua hirviendo. Hervir 5 minutos. Se toma una taza por la mañana
y otra por la noche durante 4 a 8 semanas.
Para la obtención del jugo, M. Pahlow pone las ortigas previamente en remojo
durante 12 horas.
Respecto a la raíz, se hierven dos puñados en medio litro de agua y se usa
como loción.
Si queremos almacenar la planta en nuestro botiquín natural tenemos que
dejarla secar bien a la sombra y luego las guardaremos en frascos o bolsitas.
Algunos dicen que se puede recolectar todo el año, otros que es de mayo
a agosto cuando se obtienen los mayores beneficios, hay quien lo alarga
de abril a octubre y quien lo restringe a la floración (mayo - junio, aunque
probablemente variará algo según el clima). En general, si estáis en el
campo, usadla fresca cuando la necesitéis. La raíz de recoge en otoño y
se trocea antes de ponerla a secar.
Otros usos y curiosidades
Si
eres supersticioso, quizá te interese que el médico y alquimista del siglo
XVI, Paracelso, recomendaba recogerla cuando la luna está en Escorpio y
llevarla encima para obtener valentía y audacia.
También le permitía saber si un enfermo moriría o saldría de su enfermedad:
echaba ortigas en la orina del paciente y las dejaba 24 horas. Si la planta
se seca, el paciente casca seguro; si permanece verde, sobrevive. Así de
sencillo.
Mucho más atrás en el tiempo, los antiguos griegos, como no tenían viagra,
se la restregaban por el culo y el vientre para ponerse a cien. Si tenéis
valor para probarlo contadme qué tal os ha ido.
Más reciente es su uso para fabricar pasta de papel, como tinte para colorear
telas y como fuente de fibras textiles para confeccionar cuerdas, redes,
velas de barcos y ropas. Este último uso se remonta tan sólo a la Segunda
Guerra Mundial, debido a la escasez de las fibras más habituales. Diego
de Rivera Núñez y Concepción Obón de Castro explican el proceso en su "Guía
de Íncafo de las Plantas Útiles y Venenosas de la Península Ibérica y Baleares".
Por si os interesa os lo resumo aquí: Se recogen los tallos en agosto o
septiembre, cuando amarillean, las hojas se empiezan a marchitar y las semillas
se caen al suelo, y se dejan secar al aire libre. Luego se ponen en agua
durante 7 u 8 días para que sufran el enríado (las bacterias destruyen las
pectinas de los tallos liberando las fibras). Después se dejan secar de
nuevo y se guardan en un lugar seco. Se golpean los tallos con mazas y se
pasan repetidas veces por unos tableros con púas hasta conseguir que las
fibras queden sueltas. Finalmente se hilan.
Descripción y características
La
descripción es innecesaria, pues todo el mundo conoce la ortiga. Lo que
ya no es tan conocido es que, al lado de la ortiga mayor (Urtica dioica),
que alcanza entre 50 y 150 centímetros y es la más común, suele crecer otra,
la ortiga menor (Urtica urens) de unos 60 centímetros y picadura
más rabiosa que su hermana mayor. Ambas tienen idénticas propiedades. Se
suelen encontrar próximas a zonas habitadas, setos, bordes de caminos, cercados,
jardines.
Ìndice
técnicas
