Técnicas
  Naturaleza, insectos peligrosos

Primera Parte. Trasmisores de enfermedades.

Mucha gente suele utilizar el término insecto para nombrar no solo a los insectos propiamente dichos -seres invertebrados de seis patas, como las moscas, las pulgas, los mosquitos, los piojos y los escarabajos-, sino para referirse a criaturas de ocho patas, tales como las garrapatas y demás ácaros. Los científicos engloban a todos estos animales en una categoría más amplia: los artrópodos, una de las clasificaciones más numerosas del reino animal, que comprende al menos un millón de especies conocidas.

Casi todos los insectos son inofensivos para el ser humano, y algunos son muy beneficiosos. Por ello, cuando se habla de insectos peligrosos rápidamente viene a la mente de quien escucha, la imagen de arañas o escorpiones, con sus temidos venenos.

En realidad, frente al daño causado a la raza humana, el peligro de estos últimos es insignificante frente a la propagación de enfermedades y muerte que causan los mosquitos, moscas o garrapatas. "Desde el siglo XVII hasta principios del siglo XX enfermaron y murieron más personas [debido a infecciones trasmitidas por picaduras que por todas las demás causas juntas", señala Duane Gubler, de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, de Estado Unidos.

En la actualidad, aproximadamente 1 persona de cada 6 padece una infección contraída por dicho medio. O, como indica la Encyclopedia Britannica, "la mayoría de las infecciones febriles graves que contrae el hombre se deben a microbios trasmitidos por insectos".

Los insectos actúan como vectores, o portadores de microorganismos, principalmente de dos formas.

1. La primera es por transmisión mecánica.

Igual que introducimos suciedad en nuestra casa si entramos con los zapatos sucios, "las moscas domésticas a veces llevan en sus patas millones de gérmenes que, en cantidades suficientemente elevadas, ocasionan enfermedades", indica la Encyclopedia Britannica. Las moscas pueden portar, por ejemplo, partículas contaminantes que se hallan en el excremento y depositarlas en los alimentos y la bebida en los que se posan. De esta forma, los seres humanos contraen enfermedades tan debilitantes y letales como el tifus, la disentería o hasta el cólera. Las moscas también contribuyen a la propagación del tracoma, principal causa de ceguera del mundo. Esta enfermedad, que aflige a unos quinientos millones de personas, ocasiona la cicatrización de la córnea -capa transparente que cubre el iris-, con la consiguiente pérdida de la visión. Parece ser que las cucarachas -las cuales medran en la suciedad- también actúan como vectores mecánicos en la trasmisión de enfermedades.

2. Cuando los insectos y los ácaros hospedan en su organismo algún virus, bacteria o parásito, pueden propagar enfermedades por un segundo medio: sus picaduras.
Sin embargo solo un pequeño porcentaje de insectos infectan de esta forma al ser humano. Para ilustrarlo: de las miles de especies de mosquitos que existen, solo las del género Anopheles son portadoras del paludismo, la segunda enfermedad infecciosa de mayor mortandad del mundo (la tuberculosis ocupa el primer lugar).

Mosquitos
Con todo, los mosquitos son vectores de muchas dolencias. La OMS informa: "De todos los insectos que trasmiten enfermedades, los mosquitos representan la mayor amenaza [...] al propagar el paludismo, el dengue y la fiebre amarilla, que juntos son responsables de varios millones de defunciones y de cientos de millones de casos cada año".


Mosca tsetsé

Mosca tsetsé
La mosca tsetsé inocula el protozoo causante de la enfermedad del sueño, que afecta a cientos de miles de personas y obliga a comunidades enteras a abandonar sus fértiles campos.

 

Mosca negra
La mosca negra contagia el parásito al que se debe la ceguera de los ríos, que ha privado del sentido de la vista a unos cuatrocientos mil africanos.

Mosca de la arena
La mosca de la arena es a veces portadora del protozoo culpable de la leishmaniasis, nombre que agrupa varias afecciones que incapacitan, desfiguran y a menudo matan a quienes las padecen; hoy en día, la leishmaniasis afecta a millones de personas de todas las edades.

Pulga
La pulga puede ser trasmisora de la tenia y de infecciones que provocan encefalitis. También contagia la tularemia o hasta la peste, la cual suele relacionarse con la peste negra que durante la Edad Media acabó, en solo seis años, con un tercio o más de la población europea.

 


garrapata

Piojos, ácaros, garrapatas.
Los piojos y algunos ácaros, como por ejemplo las garrapatas, pueden causar varias clases de tifus, entre otras afecciones. Las garrapatas de las zonas templadas del planeta provocan una dolencia, a veces debilitante, denominada enfermedad de Lyne, que es la infección trasmitida por vectores más común de Estados Unidos y Europa. "Las garrapatas -dice la Britannica- transmiten al ser humano más enfermedades que cualquier otro artrópodo, con la excepción del mosquito". De hecho, una sola garrapata puede hospedar hasta tres clases diferentes de gérmenes e inocular los tres a la vez.

Vinchuca
En Latinoamérica otro insecto es portador de una temida enfermedad, la vinchuca. Durante el día habita las grietas de la casa para dejarse caer durante la noche sobre alguna persona dormida. Esta chinche, de forma casi imperceptible, perfora con el pico la piel y, mientras se atiborra de sangre, deposita su excremento, cargado de parásitos. Luego, cuando la víctima se rasca, restriega por la herida las heces infectadas. Como consecuencia de este encuentro, la persona puede contraer el mal de Chagas. Al cabo de una o dos semanas, le sube mucho la fiebre y su cuerpo se inflama. Si sobrevive (sobre todo si es un niño), los parásitos anidarán en él y le invadirán el corazón, el sistema nervioso y los tejidos internos. Tal vez no presente ningún síntoma durante diez o veinte años, pero en algún momento quizá sufra lesiones en el tracto digestivo, infección cerebral y una insuficiencia cardiaca que le provoque la muerte.

Minimice su exposición a los insectos

• Lleve prendas de vestir que le cubran lo más posible.
• Aplíquese repelente de insectos tanto en la ropa como en la piel, de acuerdo con las indicaciones de la etiqueta.
• Utilice mosquiteros (o tiendas con ellos), preferiblemente impregnados de insecticida, al dormir.
• Evite estar a la intemperie en las horas de mayor actividad de los insectos, cuando anochece.
• Antes de viajar infórmese sobre las enfermedades infecciosas que son comunes en el país al que va. En los departamentos de salud pública y en sitios oficiales de Internet encontrará información actualizada. Antes de viajar, reciba un tratamiento preventivo adecuado al lugar de destino.
Contra mosquitos, puede mandar preparar en farmacias de manipulación lo siguiente: comprimidos de Vitamina B6 (Piridoxina) de 300 mg (no es el Complejo B como muchos creen). Ese comprimido debe ser encomendado en farmacias de manipulación, pues la dosis de Vitamina B6 es muy alta. Queda pronto en menos de 24 horas, no necesita receta y no es caro. Debe comenzar a tomarse 1 comprimido por la mañana y otro por la tarde cerca de 5 días antes del viaje, y continuar tomándolos durante toda la estadía en el lugar. Esa vitamina, en esa alta dosis, es exhalada por la piel, sin olor fuerte, actuando como repelente contra mosquitos (obviamente no es 100% eficaz). Es usado por científicos en áreas de transmisión de enfermedades por mosquitos.

Otra buena opción, más práctica, es comprar en farmacias comunes cápsulas de aceite de ajo, y tomar 3 a 4 al día (puede ser en dosis única), comenzando también 5 días antes de la prueba. No se preocupe: usted no va a quedar oliendo a ajo. Tiene la misma acción que la vitamina B6.


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