Técnicas
  Rappel Seguro

Según las estadísticas, las actividades de rappel y escalada deportiva son las que presentan mas número de accidentes. ¿Por qué esto es así, siendo que parecen tan seguras?.

¿Qué lo hace peligroso?

Algunas características propias del rappel, ilustran qué puede hacerlo peligroso:

  • La técnica de rapelar la podemos aprender en poco tiempo.
  • La maniobra de cuerda es sencilla y no requiere demasiado material.
  • Es una técnica que no requiere un gran esfuerzo físico.
  • El individuo que rapela controla perfectamente y en todo momento la velocidad de descenso.
  • Durante el descenso no dependemos de nadie que nos asegure (salvo en determinadas ocasiones).
De esto podemos llegar a la conclusión de que quizás el exceso de confianza a la hora de rapelar, unido al "relativo control" de la cuerda durante este descenso, pueden provocar tales accidentes, máxime cuando hay una rediculización de la seguridad o de los que la buscan.

Algo que siempre debemos tener presente es que una vez que soltamos las manos de la cuerda durante el rappel, es prácticamente imposible volver a agarrarla, y son muchas las causas que pueden llevarnos a ello, independiente de la experiencia que tengamos.

Veamos algunos ejemplos de situaciones en las cuales nos podemos ver forzados a soltar la cuerda, y producir un accidente:

  • Descendemos demasiado rápido y por consiguiente la cuerda nos quema las manos o terminamos perdiendo el control. (la velocidad máxima de descenso en rappel aconsejada es de 2 metros por segundo. Superior a esta, se calientan en demasía las piezas metálicas y pueden llegar a fundir la funda de la cuerda)
  • El diámetro de la cuerda es demasiado pequeño para el modelo de descensor utilizado, por lo que el rozamiento es mínimo y la fuerza que hemos de aplicar es demasiada.
  • Apoyamos los pies en rocas sueltas y perdemos el equilibrio.
  • El movimiento de la cuerda provoca la caída de piedras por encima nuestro y, por instinto natural, nos llevamos las manos a cubrir la cabeza.
  • Las cuerdas están totalmente empapadas de agua o cubiertas de hielo.
  • El rápel es pendular: nos caemos, pendulamos y perdemos el control de la maniobra.
  • Una mochila demasiado pesada en la espalda, nos obliga a inclinarnos hacia atrás durante un rápel demasiado largo y perdemos el control.
  • El cansancio nos produce un desvanecimiento.
  • El viento, el granizo, la lluvia o la nieve nos hacen difícil el descenso, etc., etc.

¿Qué precauciones tomar?

  1. Estar seguros de que realmente conocemos y sabemos realizar las maniobras de rápel.
  2. Si es posible, el trazado por el cual realizamos el descenso ha de estar limpio de piedras sueltas y de aristas afiladas.
  3. Realizar el descenso de una manera controlada, esto es, sin dar saltos y manteniendo un ritmo seguro y constante.
  4. Durante el descenso utilizar un sistema de autoseguro en rápel.
Sistema de autoseguro

El objetivo es evitar la caída en el caso de que el escalador suelte las manos de las cuerdas durante el descenso.
La forma más habitual de rapelar es pasando las cuerdas a través de un descensor. Si juntamente utilizamos un sistema de autoseguro, la retención del escalador en caso de un contratiempo está practicamente garantizada.

Técnica de autoseguro en rappel

Paso 1. Anclar el descensor al anillo del arnés mediante una cinta exprés de 30 cm. con mosquetones de seguridad en ambos extremos.

Paso 2. A continuación instalaremos en la cuerda un nudo autobloqueante (Marchard o Prusik) el cual uniremos al arnés mediante otro mosquetón de seguro. Es importante que el nudo lo mantengamos bien cerca del arnés.

Paso 3. Durante el descenso mantendremos el nudo autobloqueante flojo, con la ayuda de una mano. La otra mano la llevaremos a la cuerda por debajo del nudo. En caso de problemas simplemente dejaremos correr el nudo para que se tense y se bloquee en la cuerda. Este sistema es factible tanto mediante la utilización de cuerdas del mismo como de diferente diámetro.

El nudo autobloqueante lo podemos sustituir por la utilización de un aparato bloqueante, como el Shunt (conocido como "pato"), Microcender, o similar. El shunt realiza las mismas funciones que el nudo autobloqueante, con la salvedad de que sólo se puede utilizar con cuerdas del mismo diámetro, de lo contrario mordería unicamente la más gruesa.

Hace años se emplazaba encima del ocho para así poder tener enfrente de los ojos el mecanismo de bloqueo. Bastaba con poner la mano por encima del aparato (NO EN EL APARATO) para empujarlo y hacerlo deslizar suavemente. Pero últimamente se emplea más conectado directamente al arnés y con el ocho por encima. Hay una razón fundamental para hacerlo así y es que en un desplome resulta más fácil de desbloquear si nos detuviese involuntariamente, pues el Shunt recibe menos carga colocado en ese punto, sólo la cuarta parte de nuestro peso.

-  [Hay quienes prefieren el descensor debajo, por dos razones: el ocho al trabajar cerca de la cara del escalador tiene más posibilidad de que se enganche el pelo o el cuello de la chaqueta, y en descensos poco verticales pueden accionar la palanca con el cuerpo si perdiesen el equilibrio.]

- La mano que mantenemos debajo es la que mantiene el control y la velocidad de descenso. Es imprescindible que nunca soltemos esta mano, incluso utilizando un sistema de autobloqueo.

Otros consejos
  • Como muestra la ilustración de más arriba, la distancia entre el descensor y nosotros no debe ser excesiva. Podemos tener dificultades con salientes y similares.
  • Cuando te prepares para rapelar, asegúrate con un anillo de cinta cosido provisto de un mosquetón con cierre de seguridad. Fijalo a tu arnés mediante un nudo de alondra.

Y permanece siempre asegurado por debajo del punto de anclaje.

Siempre verificar

  • En primer lugar los anclajes: como mínimo dos puntos sólidos y unidos entre sí.
  • Después, no me olvido de hacer un nudo al final de la cuerda,
    y comprobar que ésta es lo suficientemente larga para llegar a la próxima instalación.
  • Reviso que mi arnés esté bien cerrado.
  • Cierro mi mosquetón con cierre de seguridad.
  • Por debajo del descensor, me autoaseguro con un SHUNT o un nudo autobloqueante. Un rápel no admite descuidos.

Es preferible que el más experimentado descienda primero. Será él quien deberá encontrar o montar otra instalación en caso necesario.

Puedes utilizar los tradicionales nudos autobloqueantes tipo Machard (prefentemente con 5 vueltas) o Prusik (mínimo 3 vueltas) con un cordino de diámetro superior a los 5 mm e inferior a 8 mm. En ambos tipos de nudo se consigue un agarre algo superior a los 200 kg.


para más ideas ver el artículo: Rapel con cuerda doble


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