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Este
emocionante deporte nació en España. El primer explorador que
se sintió atraído por las misteriosas y salvajes gargantas,
fue Lucien Briet, quien descubrió los barrancos de los Pirineos Aragoneses,
catalogando la mayoría de ellos en 1903.
En 1909, Edouard Alfred Martel ascendió hasta la mitad del Cañón
de Oladibia, en el País Vasco. En 1933 se realizó el primer
descenso integral de estos cañones.
Los aventureros que sentaron las bases de este deporte fueron los espeleólogos,
quienes encontraron en los cañones el escenario perfecto para disfrutar
de las maravillas naturales, aplicando sus técnicas de progresión
a la luz del día. |
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En Colombia existen un sin fin de lugares para la practica de este emocionante
deporte, algunos de los mejores los puedes hallar en el Eje Cafetero.
El
descenso de cascadas, es, sin duda, uno de los deportes de aventura más
emocionantes, en el que los recorridos río abajo se deben hacer uso
de las técnicas de escalada, espeleología, natación e
hydrospeed para poder superar todos los obstáculos. No hay vuelta atrás,
hay que rapelar por altas cascadas, saltar a cristalinas pozas sin miedo al
vacío, pasar por estrechos pasajes y deslizarse por largos toboganes. Equipo
necesario
Cuerdas, arnés, casco, lámpara de cabeza, traje de neopreno,
botas, pantaloncillos, descensor, mosquetones, saco de hule (mochila),
bote o saco estanco para equipo fotográfico, guantes. |
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En barrancos
acuáticos rapela siempre en rápido, en cascadas no superiores
a los 30-40 metros. Con el mosquetón en el arnés y el ocho
metido en el mosquetón por el agujero pequeño, coge la cuerda
y pásala por el agujero grande del ocho y métela directamente
en el mosquetón de seguro, cierra la rosca y ya está.
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Evita la máxima corriente. El caudal tiene una fuerza impresionante,
sobre todo en los fuertes desniveles y en las cascadas. Al rapelar una
cascada, depende de la línea de rapel pero, irás más
o menos debajo del agua, si vas justo debajo tendrás dificultades
para respirar, pega la barbilla al pecho y no tendrás ningún
problema. Atención al llegar al final del rápel, NUNCA caigas
donde lo hace el agua, tendrás problemas para salir. Estudia la
caída, observa dónde hay menos espuma y ahí tendrás
que caer, evita las zonas muy espumosas. Si se aleja de la línea
de rápel, es decir, de dónde caería un cuerpo inerte
rapelando, tienes que empujar con las piernas en la roca con tanta fuerza
como distancia necesites de escape y soltar la cuerda, si llevas la cuerda
en rápido, caerás en esa zona de la poza que te ha gustado
sin problemas.
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Los sifones
son delicados, si no lo conoces bien (de hace muy poco tiempo) no lo hagas.
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No saltes
nunca si no conoces la caída (de hace muy poco tiempo) y menos si
no estás seguro de tí mismo a la hora de saltar.
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